lunes, 12 de diciembre de 2011

la felicidad de las cabras


Daniela es una mujer suiza que  hace unos veinte años se enamoró de una hermosa finca en Prado del Rey, a los pies de la sierra del Pinar, y se instaló en ella con su pareja en aquel entonces. Le recordaba los parajes de su suiza natal en verano. Ahora es una reputada criadora de cabras felices y ecológicas. Unas pocos se dedican a carne de lechal, del grueso del rebaño se extrae leche con el que se fabrican buenos quesos. Daniela no sabía nada de animales pero aprendió casi todo sobre las cabras y  ha instalado un rincón paradisíaco donde las cabras - y unos cuantos cerdos, caballos y burros - viven felices.

Me habían hablado de ella y de su paraíso en la naturaleza. La finca está a unos 30 minutos de La Casa Grande y los sábados suelo ir a comprar las frutas y verdudas ecológicas certificadas de Antonio en Prado, para los clientes del hotel (ver entrada junio 2010). Visitara Daniela  junto con mi amiga Marga fue una sorpresa y un placer al ver, al comprobar cuantos islotes de felicidad y buen hacer existen en nuestro entorno. En sus cabras no sólo se controla la alimentación- el pienso que se les da es estrictamente ecológico- sino también la medicación  que no contiene antibióticos. Daniela las apoya con omeopatía. Recién nacidas y abuelas conviven en su rebaño. Y sobretodo las envuelve con su cariño, bondad, generosidad y profesionalidad.

Sabía ya de algunas de las cosas excelentes que produce Daniela por ahora degustado alguno de sus cabritos- que se pueden comprar en Prado del Rey- y porque el queso La Cabra Verde, que elabora una mujer austríaca, Angélica, en una finca de Arcos, se produce con la leche de sus cabras. El queso de La Cabra Verde ha sido merecedor de diversos premios y lo servimos con tomate- también ecológico- o con anchoas hechas en casa como tapa en La Casa Grande. Verla ahora en su habitat, llena de vitalidad, junto a su casa magnífica y rodeada de sus animales queridos ha sido una experiencia aún más reconfortante.

 Como sucede a menudo, acercarse más a las cosas que nos atraen o nos gustan, verlas como toman sentido en el trabajo, en su entorno, nos ayuda si no a entender, sí a apreciar la armonía de los seres en su quehacer, con lo que nos rodea, en ese pequeño milagro cotidiano. Gracias Daniela. Gracias a la vida.
Margarita a la entrada de la finca Las Micaelas, en Prado del Rey
paseo matutino


Entrada de la guardería

Daniela tiene muy claro que ella se va a quedar




ella, jugando en la guardería una de las cabritas más cariñosas 
la benjamina del rebaño
sala de muñido con presebres para el pienso ecológico
las cabras se afanan en el bloque con sal y oligoelementos




mientras comen se aprovecha para muñirlas







...y de esta leche se produce el estupendo queso que se puede saborear en La Casa Grande



algunas esculturas hechas por su ex pareja se encuentran en la finca. Esta, captada al entrar y al salir, está en la cancela

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