viernes, 12 de septiembre de 2014

traslaciones


Convivir con los cuadros. 
Los hemos elegido, ocupan un lugar en nuestro entorno, nos acompañan, nos sugieren, nos dejan admirados todavía al cabo de los años y nos tocan una fibra escondida que puede ser distinta según el día. Eso no ocurre de forma cotidiana, no "vemos" siempre cada cuadro cuando pasamos ante él. Pueden pasar días, incluso semanas, sin que nos entretengamos a dialogar con una imagen. Pero la chispa brota de vez en cuando, entonces el cuadro toma cuerpo, se hace visible, es un momento maravilloso que puede durar un buen rato. Nos detenemos. Aletea una mariposa en nuestro pecho. Nos enternecemos de nuevo ante una textura, unos trazos, la armonía entre unas formas, un gesto. Y la canción que este cuadro entonó en nosotros cuando nos sedujo por primera vez vuelve a cantar. A veces, la canción se prolonga en una nueva estrofa. Y sentimos que el cuadro está vivo con nosotros y amplía los horizontes de nuestra vida, contribuye a que ésta cobre sentido.
Podríamos llamar a este aspecto de la cuestión un cuadro y yo. Pero la situación es más compleja en una casa donde abundan los cuadros y las fotografías. 
Hay que tener en cuenta la ubicación de cada cuadro en un espacio tan rotundo como el de La Casa Grande y, por otra parte, las relaciones de los cuadros entre sí. Puede establecerse un diálogo entre ellos, un reflejo, un cruce de miradas, una buena amistad. O también podrían convertirse en los peores vecinos y esa mala relación los perjudicaría mutuamente y, sobretodo, perjudicaría al espectador.

La llegada de los grabados de Sara Woodburn ha provocado un corrimiento de cuadros. Algunos se han mudado de barrio y han ganado con el cambio, ahora los vemos más y en algún caso como el Árbol inclinado de Ramon Herreros el traslado ha sido espectacular: sigue siendo un árbol azotado, fogoso y terrenal pero ahora se mece junto a la profusión de verdor tranquilo del patio y está feliz. Es el único árbol entre tantas hojas. Las plantas del patio parecen encantadas de tener junto a ellas a este extraño personaje y nosotros más aún por el nuevo paisaje. Y también Sierra 1, la fotografía de Juan Mariscal que ganó en 2009 el primer premio de fotografía La Casa Grande, se alegra de la sombra que le da el árbol vecino.
Sierra 1 y Arbol inclinado
Y seguimos con vegetación. The Gathering de Sara Woodburn, una aérea reunión de hojas otoñales cubiertas por un entramado de troncos ligeros ha desplazado a Leaves against evening light de Richard Hore. Pero las hojas oscuras de Richard han entablado una danza elegante  con los capiteles igualmente negros de la crujía de bovedillas. Negro sobre blanco.
The Gathering
Leaves against the evening light
Balance, también de Sara Woodburn ha desplazado Mosque window Cairo de Richard Hore. Pero la ventana ha salido ganando. Ahora mira al patio y, de reojo, aún puede asomarse a la vega a través del balcón, más allá de la puerta acristalada. 
Mosque window Cairo

Balance es otra obra de Sara, con la que he empezado a hablar.  En contraste con la imagen de las rocas en equilibrio sobre la piedra esférica, muy potente, me conmueve la delicadeza de las texturas, los matices sutiles de los colores al agua sobre el papel japonés. De ella dice la autora:

 somehow stay in balance while all around them humans are affecting the rate of changes. I partly make the image to say "here is a specific rock or tree that exists and is beautiful right now" because even though we cannot see it, in the next moment it has changed.

Balance 
En mi estudio se ha producido otro corrimiento de cuadros.  Cor giratori de Ramon Herreros se ha apropiado de todo su muro y boltea sus aspas con más seguridad que nunca. 
Cor giratori
El rincón japonés también ha mudado de vecindario. Juan José Padilla y Kimu me regalaron hace bastantes años un grabado, una de las Vistas  del monte Fuji de HokusaiViento fuerte en Ejiri.   Poco después recorté del periódico una pequeña reproducción de A sudden gust of wind (after Hokusai) de Jeff Wall, una irónica reelaboración del ya de por si irónico grabado del maestro japonés. La naturaleza implacable se burla de nuestros anhelos y nuestras obras se las puede llevar el viento. Ambas imágenes, además de ser deliciosas, nos recuerdan que hay que atar el camello, o sea mantener los pies en la tierra aunque en espíritu volemos. 
Estas dos islitas niponas han aterrizado junto a Los nuevos corazones de Ramon Herreros y una acuarela de una rama de granado, también de Ramón, muy japonesa por cierto, que tiene su réplica en una hermosa alfombra que encargué a Naqsh. Hacen buenas migas. 
Los nuevos corazones, el rincón Japonés. A la derecha, Abiquiu e Ichi-go ichi e


 Los nuevos corazones es una obra que  me guiña el ojo muy a menudo y despierta la mariposa. Es de una sencillez misteriosa, majestuosa, como un anhelo amoroso que se escapa de uno de los dos elementos y una bendición, igualmente amorosa, que emana del otro. Cuando lo miro evoco La creación de Adán, la mirada de Adán.
Cerca, al otro lado de la puerta, queda otro pariente oriental, Ichi-go, ichi eUn encuentro en la vida, la caligrafía japonesa de Alfonso Montero. Es un ideograma vigoroso, hecho con cariño, que procede del corazón y aquí ha encontrado un techo. "Trata a quien te visita como si fuera la última vez". Estaba apoyado en una estantería y ahora ya está colgado.
 Abiquiu, otro grabado de Sara Woodburn, realizado como los demás con la técnica japonesa Moku Hanga toma el nombre de una zona de Nuevo México donde pintó Georgia O´Keffe.  Abiquiu, una obra donde la tierra se asoma al cielo, ha encontrado junto a Ichig-o, ichi e su nueva morada.

Parece que todos estamos contentos. Es un placer dar la bienvenida y hacer un hueco a los nuevos miembros de la familia.
Nuevos corazones, rama de granado, y rincón japonés
Ichi-go ichi e

Sierra 1, y Árbol inclinado






martes, 9 de septiembre de 2014


Der Wanderer über dem Nebelmeer

" Un paseo por las nubes al amanecer", foto de Inma Castro, ¡tiempo, lugar y gente, gracias Inma!
"¿Quién fue el que dijo que la Tierra es incapaz de responder? ¡Eso no es verdad! La Tierra puede hablar. Nos puede cantar. Los árboles, las calles, las lilas pueden tocar música en tus oídos si escuchas...."
A esta cita de Marc Behm yo añadiría las nubes, la mar, el mar de niebla....El wanderer/caminante de la foto, viajero en bicicleta, se que sabe escuchar la Tierra. 
Reproduzco parte del texto que ayer escribí al ver colgada en mi muro de FB esta sugerente foto de Inma Castro : ¡Que hermosa visión¡ Es un cliente alemán, especialista en cielos y firmamentos, que viaja por Andalucía en bicicleta con su pareja y con dos bolsas livianas de viaje. Ayer estuvo hasta las tantas viendo como la luna iba creciendo centímetro a centímetro y parece que hoy escoltaba la aparición del sol por encima de san Pedro. Gente sensible, sin prisas y que disfruta de cada instante. ¡Qué alegría poder compartir La Casa Grande con huéspedes como ellos y como tantos otros! 

Der Wanderer über dem Nebelmeer, El viajero sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich

sábado, 30 de agosto de 2014

Regando y encalando

Beatriz y Laura regando

Una de las tareas que parecen invisibles, aparte de barrer y limpiar  la calle es el cuidado de la fachada. Regar las macetas con begonias y los pitosporos, pintar verjas y encalar. Beatriz, Laura y Alicia se esmeran en ambas tareas. En Arcos las paredes de las casas lucen muy blancas y se encalan o pintan varias veces al año y también hay mucho mimo para las plantas. Forman parte de la tradición. Muchos patios son realmente preciosos con la profusión de macetas con flores u hojas verdes (esperamos que el nuestro no quede en mal lugar). Son espacios interiores que las mujeres cuidan con cariño. Sin embargo no hay costumbre de poner flores o plantas en la calle, aunque algunos lo hagamos. Ayer  tocaba encalar y hoy, como varias veces a la semana, regar las plantas de la calle. Aunque, cuando las macetas colgantes se ponen hermosas, viene algún gracioso y desaprensivo -amante de las plantas...ajenas- y nos roba alguna. Lo mismo ocurre con los pobres pitosporos amputados frecuentemente porque alguien se lleva un "esqueje" pensando que lo podrá transplantar como si de un geranio se tratara. Pero eso es otra historia que forma también parte de la tradición.
la fachada recién encalada. Blanco sobre blanco.



también se encalaron los barranquillos de los escalones

viernes, 29 de agosto de 2014

la guinda del pastel


La acuarela para Grace Duarte

Pintando una tarta: work in progress era la entrada de hace una semanas en este blog donde se veía a Jazmín Cuenya en plena labor decorando la hermosa tarta que preparó con su madre, Grace Duarte, para la fiesta de 15 aniversario de hotel La Casa Grande. A Jazmín se le ocurrió la idea de reproducir la acuarela conmemorativa de Ramón Herreros sobre una tarta para festejar este día. La guinda, o las guindas, de este lindo pastel la ha puesto Ramón al cabo de unas semanas con un detalle para las reposteras, ha enviado una preciosa acuarela para cada una. 
Ramón Herreros apreció mucho el hecho de ver una obra suya en formato comestible. Era la segunda vez que le ocurría me comentó, la primera fue el reputado pastelero Escribá con una litografía suya realizada para la Mercé 1998 -¡ qué bien que se una el arte y los pasteles en las conmemoraciones!-. Jazmín  y Grace se han quedado impresionadas y encantadas con este hermoso obsequio inesperado y yo, que únicamente le hinqué el diente al pastel y disfruto del boceto de la acuarela que está sobre mi mesa, también estoy feliz con la acuarela que Ramón Herreros me envía "para que no tenga envidia"... ¡¡¡Gracias Ramón!!!
Para Jazmín
Jazmín laburando con las pinturas y el mate







domingo, 24 de agosto de 2014

moku hanga


Balance a la izquierda junto a una obra de Richard Hoare y la acuerala de Ramón Herreros para el 15 aniversario del hotel

Sara Woodburn explora la idea de la naturaleza en constante cambio y la impermanencia de todas las cosas:
"Estoy intrigada por cómo las rocas, los árboles y los ríos aparecen como algo estático y atemporal, pero en realidad están cambiando ante de mí. De pie en un prado, escuchando el agua que fluye, recorriendo con mis manos una roca esculpida por la erosión de los elementos, estoy conectada con la tierra pero el cambio está sucediendo. En el resto del mundo, más allá de mi prado, el cambio a escala global continúa. Mientras tallo la madera para estos grabados, estoy tratando de grabar un instante del tiempo en ese lugar".
sarawoodburn.wordpress.com

The Gathering


Balance


Abiquiu junto a la caligrafía japonesa Un encuentro en la vida de Alfonso Montero dedicado a La Casa Grande
Abiquiu

viernes, 22 de agosto de 2014

retratos


Estos son las dos fotos mías que MG Abadía, o sea Manolo para los amigos, un fotógrafo excelente e inquieto, presentó en el apartado, Retratos, al concurso Victor Marín que se convoca cada año en Arcos. La que abre esta entrada titulada La mirada transparente quedó 2º premio. Hace unos años en una reunión de amigos (disfrazados, yo iba de gheisa (?)) me hizo la última foto que me gusta mucho. Gracias Manolo por tu interés.

Manolo Gutiérrez me sorprendió sin pose