lunes, 10 de noviembre de 2014

Japonismos, 2 mirando al sol naciente

Los haikus de La Casa Grande compuestos por Juan Tafur e ilustrados con una acuarela original de Ramón Herreros en la galería 

Cuando amanece
es cuando la luciérnaga 
se vuelve insecto

Aon

A principios del siglo XVII el samurái Hasekura fue enviado a España negociar una ruta comercial con las colonias españolas del Pacífico con un séquito de 43 soldados 25 de los cuáles decidieron no regresar y se quedaron en Coria del Río (cerca de Sevilla) donde la misión se había instalado. Hoy más de 600 vecinos de Coria del Río lleva el apellido Japón. Una semilla de japones que germinó en Andalucía. Desde La Casa Grande, y de forma más modesta, seguimos trenzando lazos con el sol naciente desde el sol poniente. 

Cada habitación tiene su haiku y su acuerela compuestos especialmente para ella
Todas las habitaciones tienen su cojines con telas procedentes de Japón
Alfonso Montero me inicio en las delicias del té kukicha
Kimu y Juan José me brindaron estas tacitas, piezas únicas, hechas por artistas nipones 
La tetera de hierro comprada en Sevilla
En la última visita de Juan José Padilla a Arcos, venido desde Tokio para ver a la familia y a los amigos, cenamos en casa y Estrella trajo una botella de cava. ¡La sorpresa fue encontrar precisamente esta chapa sobre el tapón de la botella!
Una taza que compré en Barcelona hace muchos años
En su anterior visita Juan José me trajo esta bonita lata llena de deliciosos chuches y salsitas
Una de las distintas algas que uso en la cocina
Figaro Madame, en su edición japonesa, editó hace unos años un precioso reportaje cobre Andalucía en el que aparece La Casa Grande recomendada y con tres fotografías
Mi pad con un detalle del delicioso cuadro de Fortuny "Los hijos del artista en el salón japonés"

domingo, 9 de noviembre de 2014

japonismos , 1 mirando al sol naciente

La grulla malva nos la regaló un cliente japonés, la amarilla la ha hecho Jazmín.
Cae de la hoja
y reemprende su vuelo
la luciérnaga...

Bashô

Me encanta lo japonés - arte, costumbres, cine, poesía, artesanía, cocina...- aunque no tenga ningún ansia especial en visitar este país. Sin embargo, me he dado cuenta de que con el paso de los años, y de forma casi impercetible, un sutil toque japonés me rodea. Este es un pequeño inventario de las pinceladas de japonismo de La Casa Grande, con el reconocimiento para todos los que lo han hecho posible. Continuará.
Hace muchos años una compañía de danza japonesa que visitó Barelona me regaló este conjunto de platitos. En la biblioteca
En el otro extremo del sofá de la biblioteca otro toque japonés con el almendro siempreflorido que me he ingeniado
Kimu, hombre de un gusto exquisito, me regaló este hermosa cerámica
En el díptico de Ramón Herreros, los peces están inspirados en Hokusai  y la cinta roja es una referencia al shintoismo
Esta máscara de teatro simboliza la felicidad. Otro regalo de Juan José y Kimu

"Trata a quien te visita como si fuera la última vez". Alfonso Montero hizo esta caligrafía para La Casa Grande
Grabado de Hokusai, una de las vistas del monte Fuji, obsequio de Juan José Padilla - nuestro hombre en Tokio y de Kimu
Recorte de periódico con "A sudden Gust of Wind ( after Hokusai)" de Jeff Wall
La grulla de caña y semillas que da buena suerte
Un grupo de la facultad de Arquitectura de la universidad de Hosei, dirigido por Hidenobu Jinnai, hizo un extraordinario estudio sobre la arquitectura en Arcos de la Frontera. La Casa Grande fue incluída en esta investigación.

martes, 30 de septiembre de 2014

Acuarelas

No es raro ver como algunos de nuestros huéspedes dibujan o pintan en acuarela desde nuestra terraza o desde el patio. Anne Christophe, acuarelista francesa, de Besançon, nos visitó este verano y ahora nos ha mandado algunas de las estampas que realizó en La Casa Grande y en Arcos entre las que destaca la singular vista del caserío de san Pedro y la vega.
Muchas gracias Anne. ¡Esperamos que pronto nos visite de nuevo!
www.annechristophe-aquarelle.com
el patio de La Casa Grande
Vista desde la terraza
del cuaderno de apuntes, la portada del inacabado convento de los jesuitas



miércoles, 24 de septiembre de 2014

lo que aprendemos de los gatos

Hace una tarde muy agradable

Mi madre me ha regalado un libro por mi aniversario, Lo que aprendemos de los gatos. Un libro magnífico que indaga suavemente, con ternura e ironía, sobre el sentido de la existencia, la de los gatos... y la nuestra. Reproduzco algunos párrafos del delicioso texto de Paloma Díaz-Mas.

"Los seres humanos- piensa el gato- padecen una enfermedad congénita degenerativa que se llama Razón. Esa enfermedad afecta gravemente a la calidad de vida de los humanos", "la manía de planificar el futuro, de imaginar lo que pasará (que tal vez no pase nunca), lo que provoca a lo humanos un serio déficit de atención con respecto al presente". 
"La mente de los seres humanos segrega constantemente unas sustancias tóxicas, llamadas ideas, que llegan a invadir todo el organismo", "la abundancia de ideas hace que éstas se enmarañen y produzcan un estado de confusión permanente, aislamiento con respecto al entorno, déficit cognitivo con respecto a algunas señales evidentes (son incapaces de presentir  los terremotos y las tormentas, no perciben el peligro inminente y, en consecuencia, nunca se ponen a salvo a tiempo)", " ante una situación de riesgo,(...) se entretienen en analizar lo que está pasando y pretenden entenderlo, por lo cual, cuando quieren reaccionar, ya es demasiado tarde."

"Dicen que acariciar a un gato alarga la vida." "Acariciando al gato nos asomamos ligeramente a cómo debe de ser la vida de los animales, centrada en el instante", "quizás sea ésa la forma en que nuestra vida se alarga, no en el tiempo, sino en la intensidad".
".. nos resulta demasiado difícil entregarnos a vivir los momentos que vivimos, que nos pasan sin sentirlos, que dejamos escapar como arena entre los dedos, como agua en un cesto, mientras miramos un horizonte que dudosamente alcanzaremos. La vida es lo que te pasa mientras estás demasiado ocupado haciendo planes".



 Aurelia observa el vuelo de una mosca




viernes, 12 de septiembre de 2014

traslaciones


Convivir con los cuadros. 
Los hemos elegido, ocupan un lugar en nuestro entorno, nos acompañan, nos sugieren, nos dejan admirados todavía al cabo de los años y nos tocan una fibra escondida que puede ser distinta según el día. Eso no ocurre de forma cotidiana, no "vemos" siempre cada cuadro cuando pasamos ante él. Pueden pasar días, incluso semanas, sin que nos entretengamos a dialogar con una imagen. Pero la chispa brota de vez en cuando, entonces el cuadro toma cuerpo, se hace visible, es un momento maravilloso que puede durar un buen rato. Nos detenemos. Aletea una mariposa en nuestro pecho. Nos enternecemos de nuevo ante una textura, unos trazos, la armonía entre unas formas, un gesto. Y la canción que este cuadro entonó en nosotros cuando nos sedujo por primera vez vuelve a cantar. A veces, la canción se prolonga en una nueva estrofa. Y sentimos que el cuadro está vivo con nosotros y amplía los horizontes de nuestra vida, contribuye a que ésta cobre sentido.
Podríamos llamar a este aspecto de la cuestión un cuadro y yo. Pero la situación es más compleja en una casa donde abundan los cuadros y las fotografías. 
Hay que tener en cuenta la ubicación de cada cuadro en un espacio tan rotundo como el de La Casa Grande y, por otra parte, las relaciones de los cuadros entre sí. Puede establecerse un diálogo entre ellos, un reflejo, un cruce de miradas, una buena amistad. O también podrían convertirse en los peores vecinos y esa mala relación los perjudicaría mutuamente y, sobretodo, perjudicaría al espectador.

La llegada de los grabados de Sara Woodburn ha provocado un corrimiento de cuadros. Algunos se han mudado de barrio y han ganado con el cambio, ahora los vemos más y en algún caso como el Árbol inclinado de Ramon Herreros el traslado ha sido espectacular: sigue siendo un árbol azotado, fogoso y terrenal pero ahora se mece junto a la profusión de verdor tranquilo del patio y está feliz. Es el único árbol entre tantas hojas. Las plantas del patio parecen encantadas de tener junto a ellas a este extraño personaje y nosotros más aún por el nuevo paisaje. Y también Sierra 1, la fotografía de Juan Mariscal que ganó en 2009 el primer premio de fotografía La Casa Grande, se alegra de la sombra que le da el árbol vecino.
Sierra 1 y Arbol inclinado
Y seguimos con vegetación. The Gathering de Sara Woodburn, una aérea reunión de hojas otoñales cubiertas por un entramado de troncos ligeros ha desplazado a Leaves against evening light de Richard Hore. Pero las hojas oscuras de Richard han entablado una danza elegante  con los capiteles igualmente negros de la crujía de bovedillas. Negro sobre blanco.
The Gathering
Leaves against the evening light
Balance, también de Sara Woodburn ha desplazado Mosque window Cairo de Richard Hore. Pero la ventana ha salido ganando. Ahora mira al patio y, de reojo, aún puede asomarse a la vega a través del balcón, más allá de la puerta acristalada. 
Mosque window Cairo

Balance es otra obra de Sara, con la que he empezado a hablar.  En contraste con la imagen de las rocas en equilibrio sobre la piedra esférica, muy potente, me conmueve la delicadeza de las texturas, los matices sutiles de los colores al agua sobre el papel japonés. De ella dice la autora:

 somehow stay in balance while all around them humans are affecting the rate of changes. I partly make the image to say "here is a specific rock or tree that exists and is beautiful right now" because even though we cannot see it, in the next moment it has changed.

Balance 
En mi estudio se ha producido otro corrimiento de cuadros.  Cor giratori de Ramon Herreros se ha apropiado de todo su muro y boltea sus aspas con más seguridad que nunca. 
Cor giratori
El rincón japonés también ha mudado de vecindario. Juan José Padilla y Kimu me regalaron hace bastantes años un grabado, una de las Vistas  del monte Fuji de HokusaiViento fuerte en Ejiri.   Poco después recorté del periódico una pequeña reproducción de A sudden gust of wind (after Hokusai) de Jeff Wall, una irónica reelaboración del ya de por si irónico grabado del maestro japonés. La naturaleza implacable se burla de nuestros anhelos y nuestras obras se las puede llevar el viento. Ambas imágenes, además de ser deliciosas, nos recuerdan que hay que atar el camello, o sea mantener los pies en la tierra aunque en espíritu volemos. 
Estas dos islitas niponas han aterrizado junto a Los nuevos corazones de Ramon Herreros y una acuarela de una rama de granado, también de Ramón, muy japonesa por cierto, que tiene su réplica en una hermosa alfombra que encargué a Naqsh. Hacen buenas migas. 
Los nuevos corazones, el rincón Japonés. A la derecha, Abiquiu e Ichi-go ichi e


 Los nuevos corazones es una obra que  me guiña el ojo muy a menudo y despierta la mariposa. Es de una sencillez misteriosa, majestuosa, como un anhelo amoroso que se escapa de uno de los dos elementos y una bendición, igualmente amorosa, que emana del otro. Cuando lo miro evoco La creación de Adán, la mirada de Adán.
Cerca, al otro lado de la puerta, queda otro pariente oriental, Ichi-go, ichi eUn encuentro en la vida, la caligrafía japonesa de Alfonso Montero. Es un ideograma vigoroso, hecho con cariño, que procede del corazón y aquí ha encontrado un techo. "Trata a quien te visita como si fuera la última vez". Estaba apoyado en una estantería y ahora ya está colgado.
 Abiquiu, otro grabado de Sara Woodburn, realizado como los demás con la técnica japonesa Moku Hanga toma el nombre de una zona de Nuevo México donde pintó Georgia O´Keffe.  Abiquiu, una obra donde la tierra se asoma al cielo, ha encontrado junto a Ichig-o, ichi e su nueva morada.

Parece que todos estamos contentos. Es un placer dar la bienvenida y hacer un hueco a los nuevos miembros de la familia.
Nuevos corazones, rama de granado, y rincón japonés
Ichi-go ichi e

Sierra 1, y Árbol inclinado






martes, 9 de septiembre de 2014


Der Wanderer über dem Nebelmeer

" Un paseo por las nubes al amanecer", foto de Inma Castro, ¡tiempo, lugar y gente, gracias Inma!
"¿Quién fue el que dijo que la Tierra es incapaz de responder? ¡Eso no es verdad! La Tierra puede hablar. Nos puede cantar. Los árboles, las calles, las lilas pueden tocar música en tus oídos si escuchas...."
A esta cita de Marc Behm yo añadiría las nubes, la mar, el mar de niebla....El wanderer/caminante de la foto, viajero en bicicleta, se que sabe escuchar la Tierra. 
Reproduzco parte del texto que ayer escribí al ver colgada en mi muro de FB esta sugerente foto de Inma Castro : ¡Que hermosa visión¡ Es un cliente alemán, especialista en cielos y firmamentos, que viaja por Andalucía en bicicleta con su pareja y con dos bolsas livianas de viaje. Ayer estuvo hasta las tantas viendo como la luna iba creciendo centímetro a centímetro y parece que hoy escoltaba la aparición del sol por encima de san Pedro. Gente sensible, sin prisas y que disfruta de cada instante. ¡Qué alegría poder compartir La Casa Grande con huéspedes como ellos y como tantos otros! 

Der Wanderer über dem Nebelmeer, El viajero sobre el mar de nubes de Caspar David Friedrich