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martes, 22 de septiembre de 2009

A la vera del río ( y 2)




Mañana de fin de verano. El camino que, bordeando el río, rodea Arcos de la Frontera, a los pies de la peña, ya está prácticamente terminado. Con mis vecinos y amigos Jenny y Derrick, reanudamos el paseo que reseñé en este blog, en su primer tramo, el pasado 20 de abril.

Hace unos seis años, precisamente con ellos a los que también les gusta caminar y descubrir, intentamos descender hacia el antiguo molino de la Fuente del Río a los pies de la peña vieja. Fue un rotundo fracaso porque el camino desaparecía, cortado por la dejadez, los escombros y las apropiaciones de terrenos de dudosa legalidad.

El camino se incia, más o menos, por donde debía estar, en el recinto amurallado, la puerta de Carmona. Desciende en pendiente suave hasta los restos de una torre de vigía del siglo XII, cuando Arcos era todavía musulmana, bajo el dominio almohade. Quedan pocos vestigios de la torre pero se está haciendo unas excavaciones en el lugar.

Desde aquí la vista es espléndida: el río Guadalete, el restaurado molino de la Fuente del Río, el caserío de Arcos asomado a la Peña vieja, la vega, la serranía de Grazalema a lo lejos... y una feísima urbanización de adosados encaramándose al cerro.

Cruzamos el río por la zúa del molino y, tras seguir el camino bordeando el Guadalete por un hermoso paraje situado bajo la Peña Vieja, llegamos al molino de la Angorrilla. Hasta aquí hemos tardado menos de una hora. Ese día seguimos la ruta hasta el final pero se puede volver al casco antiguo de Arcos, subiendo desde el barrio bajo y cruzando la muralla por la antigua puerta Matrera de la muralla este del pueblo. Las últimas fotos corresponden a la subida hacia La Casa Grande desde el barrio bajo.

La recuperación de este tramo del circuito es un buen logro. Permite disfrutar de las zonas, tanto del río como a los pies de la peña, más inaccesibles y, sobretodo, posibilita hacer un hermoso paseo circular rodeando el pueblo. Sin embargo, sería deseable mantener la limpieza y urgente recoger las basuras y desechos que se encuentran a lo largo del recorrido.

Este día andando a buen paso, aunque deteniéndonos para hacer fotos y contemplar las aves en el río, tardamos dos horas y media desde la salida de La Casa Grande hasta el regreso al hotel haciendo el circuito completo.









































































































































lunes, 20 de abril de 2009

A la vera del río (1)



















Los Llanos de la Huerta desde uno de los balcones de La Casa Grande, el carril, el nuevo camino junto al río y el que sube en zig zag por la cuesta de Noriega 


Desde el hotel La Casa Grande se tiene una magnífica panorámica de la vega del río Guadalete, es decir de los Llanos de la Huerta. Es un paisaje no sólo para contemplar desde la atalaya de la Peña sino también un sitio donde se puede ir a pasear por el carril. 

Desde que vivo en Arcos además de este paseo por la vega, había recorrido varias veces, entero o por partes, el camino junto al río rodeando el pueblo. Pero era bastante frustante. El molino de La Molina, estaba en desuso y abandonado, el paso por la cuesta de Noriega estaba medio cegado y con escombros, el de debajo de la Peña daba pena. Si entrabas por La fuente del río te encontrabas con que alguien se estaba construyendo un chalé junto al camino que luego estaba cortado...

Al fin, hace cosa de un año empezaron las obras de un proyecto largamente acariciado para dotar a Arcos de un paseo a la vera del río y alrededor de esta peña que el propio Guadalete ha creado. 

Varios molinos jalonan el paso del río por Arcos, desde el este encontramos el de La Fuente del río ( o san Antón), el de La Angorrilla, el del Algarrobo el de la Molina. Como es bien sabido, tenemos la leyenda y el romance de la molinera y el corregidor que ha potenciado la relación de Arcos de la Frontera con la música y la literatura... pero de este tema hablaremos en próxima ocasión.

El otro día, estaba algo nublado y el circuito aún no está terminado, pero como no sé cuando finalizarán las obras, decidí adentrarme  y explorar por el nuevo camino una parte de cual he visto - y escuchado- crecer, bajo el balcón, mes a mes.

Fue un paseo espléndido, lleno de gratas sorpresas como la de salir desde la parte más alta de Arcos- donde está La Casa Grande-  y poder dar un paseo de una hora y media, dos o tres horas, según apetezca, y regresar caminado haciendo un circuito, ¡sin haber tenido que coger el coche!  Comprobé, que el Arcos cotidiano se nos aparece a lo largo de esta ruta cercano o distante, desde multiples perspectivas hermosas y sosegantes. Mi agradable paseo duró dos horas en total.















Así lucían los Llanos de la Huerta la semana pasada entre dos chaparrones primaverales


Salí de La Casa Grande y me dirigí bajando por la Corredera a la parte oeste del pueblo  hacia el Llano de la feria. Al final del paseo de la feria, a la izquierda, arranca un camino hacia el río. Al fondo se divisa el reconstruido molino de La Molina ( como se le conoce desde siempre en el pueblo aunque algunos le llaman de San Félix).

Se cruza el río por la zúa de La Molina y se sigue  bordeando la Peña junto al río. Los naranjales de los Llanos de la huerta, quedan a la derecha. En el primer puente  y siguiendo la ruta bajo la carretera, el nuevo camino que baja por la cuesta de Noriega ( saliendo del Murete) se une al circuito. Continúo adelante y, mirando hacia arriba, junto a san Pedro, saludo La Casa Grande. Las casas al borde la peña y san Agustín se asoman al camino.

Llego al molino de El Algarrobo - uno de los escenarios donde Antonio el bailarín, bailaba en la película El sombrero de tres picos-. De nuevo se cruza el río por la zúa y pasando bajo el puente de  piedra prosigo por el amplio meandro del Guadalete que enmarca el Barrio Bajo. 

Patos y otras aves- la ornitología no es mi fuerte- se cruzan o levantan el vuelo en el camino. Sus conversaciones y aleteos te acompañan con una deliciosa música de fondo. Aunque casi siempre Arcos está a la vista, los ruidos urbanos a mecánicos apenas se perciben. 

El único "pero" es el propio río, que debido al estancamiento de la presa apenas corre y no huele demasiado bien en esta última zona. Pero estoy convencida de que esta cuestión se solventará y estará saneada cuando las obras estén finalizadas.

Cuando desemboco en el puente de la Angorrilla, junto al molino del mismo nombre, decido terminar aquí el paseo por hoy y reservar  para un próximo día el resto del recorrido que prosigue por el molino de la Angorrilla y el molino de la Fuente del río o san Antón para subir por la ladera de la Fuente del río hasta el pueblo.  
Me encamino pues desde el Barrio Bajo hacia puerta Matrera, cruzo la antigua muralla árabe y  subiendo por las cuestas empinadas finalizo este hermoso circuito en La Casa Grande. He tardado dos horas en total, sin prisas, sacando fotos, pero sin detenerme tampoco a descansar. Un paseo reconfortante.

















El inicio del camino