viernes, 23 de abril de 2010

poesía que vela tus sueños




En este oficio de hostelera una suele estar barruntando como mejorar la atención a los huéspedes, perfeccionar las instalaciones dentro de nuestras posibilidades... en fin, de seguir intentando hacer de La Casa Grande aquel hotel que me gustaría encontrar estando de viaje con ganas de saborear un paraje tan especial como el de Arcos de la Frontera. Hace un tiempo pensé en ampliar horizontes interiores (los exteriores siguen siendo esplendorosos) con poesía y (más) arte. Porque en definitiva, se trata de seguir disfrutando de este trabajo y de que nuestros huéspedes puedan gozar también de muchas de las cosas que nos ayudan a ser más felices. Y hablo en plural porque me consta que todo el equipo de La Casa Grande, aprecia, disfruta y valora la pintura, la música y la poesía.

Juan Tafur, amigo y escritor de amplio registro, autor de novelas ( La pasión de María Magdalena, El viajero de los dos mundos ), traductor en cuyo haber hay mucha poesía -y que está preparando un volumen de poemas-, se puso manos a la obra para abrir esta nueva ventana interior. Y por ella aparecieron los haikus, esos poemas sucintos de raíz japonesa, cargados de simbolismo, en diálogo con la naturaleza y con el corazón. Juan, buen conocedor de La Casa Grande, escribió nueve haikus, uno para cada habitación y otro para la casa.

Para darle una dimensión más amplia a este hermoso trabajo el pintor Ramón Herreros, ilustró cada uno de los poemas. Ramón Herreros http://ramonherreros.blogspot.com/ aparte de un prestigioso pintor es otro buen amigo que está presente en la casa desde hace años. Sin ir más lejos el sello conmemorativo del décimo aniversario del hotel que luce en este blog es obra suya. El resultado son nueve espléndidas acuarelas, estilizadas y sintéticas, en las que parece que Ramón haya aplicado el estilo haiku a estas obras"...en diálogo con la naturaleza y con el corazón".

Un haiku, vela los sueños en cada habitación y el conjunto de estas obras se puede contemplar en la galería de la casa. Las láminas impresas, con la acuarela y el poema, se pueden aquirir en el hotel. Y para los que no conozcan todavía La Casa Grande pueden apreciar aquí las láminas y los puntos de libro que hemos hecho como recuerdo.

Herman Reinstra amigo y afilado diseñador gráfico - también hotelero de nuevo cuño, junto con nuestra querida Karla Botelho, con Baciyelmo en Trujillo- ensambló poemas y acuarelas y realizó el acertado recorte de los puntos de libros.






































































































































































































lunes, 29 de marzo de 2010

...a otro castillo,Tavizna































Se llama en realidad el castillo de Aznalmara, aunque se le suele llamar de Tavizna porque sus ruinas se yerguen sobre el río de este nombre. También se lo conoce como Doña Amara, que es una corrupción linguística. Su nombre procede del árabe Hisn al-Marur, que significaría "fortaleza del agua amarga".

Aznalmara estaba en la primera línea de defensa del reino nazarí en el siglo XIII, pasando sucesivamente de manos musulmanas a cristianas hasta finales del siglo XV.

Parece que aquí hubo un poblado íbero, luego un asentamiento romano. Más tarde lo ocuparon los bereberes, antes del apogeo nazarí y por último, siglos después, lo usaron las tropas napoleónicas.

Es, con diferencia, la más compleja y amplia fortificación nazarí de la Sierra de Cádiz, a pesar de su apariencia discreta en la distancia, afirma Alejandro Pérez Ordóñez. Así lo vemos en la foto ( con el Torreón al fondo).

Subir al castillo es un paseo muy agradable. Se encuentra a unos 40 minutos en coche desde La Casa Grande hasta los pies del cerro donde se alzan los restos de la fortaleza.
El ascenso se inicia junto el río Tavizna, y suele durar menos de una hora pero el último tramo es muy empinado. El panorama es privilegiado y el lugar invita a la evocación y a la contemplación.

También en este caso, el castillo está relacionado con Arcos de la Frontera, pues si Aznalmara ocupaba un lugar estratégico en la linde occidental del reino nazarí y las villas musulmanas de la Sierra, Arcos ocupaba un lugar parecido, desde el otro bando, tras su conquista por los cristianos a mediados del sigloXIII.













martes, 9 de febrero de 2010

De un castillo... ( Matrera)


En un día reluciente de finales de otoño, subimos, con mi amiga Marga Temprano, compañera habitual de andanzas entorno a Arcos, al castillo de Matrera por la cara norte. Las ruinas de esta fortaleza de fines del siglo IX, que mandó construir Ben Hafsun, se alzan cerca de Prado del Rey en la sierra de Pajarete, por lo que al castillo se le conoce también por este nombre.
La palabra matrera, procede del árabe muhátara ( acción de arriesgarse) y en castellano significa astuto, experimentado o hábil.

Este es uno de los parajes en alto más atractivos de los alrededores de Arcos. Siento una debilidad por este sitio, con vistas espléndidas a la Sierra (de Grazalema) al embalse de Bornos, y a la campiña que se extiende hacia Sevilla. Ruinas abandonadas que siguen oteando. La imponente torre de homenaje, amante de la flora y la fauna autóctonas - sustenta con paciencia, entre otros, a un acebuche, una higuera y una encina y suele ser cobijo de las cabras-, está rodeada por una muralla que se extiende unos 500m. alrededor del Albácar o patio de armas.

A pesar de lo agreste del paraje se respira una suavidad y una dulzura intensa en este lugar de donde me gusta acudir para un corto - aunque de acceso complicado- paseo. Por otra parte, la única puerta de la antigua muralla que queda en pie en Arcos se llama precisamente puerta Matrera, porque hacia este castillo está orientada, y con una imagen de esta puerta cerramos esta entrada.