sábado, 25 de abril de 2009

con solera















Un jarro de rojo vino y un cuaderno de poemas,
Lo justo para subsistir, media hogaza, nada más,
Que nos dieran a los dos solos en el desierto libre:
¿A qué sultán en su trono envidiaríamos?
Omar Khayaam

En La Casa Grande solemos servir una copita de bienvenida a nuestros clientes, fino u oloroso, vino de la tierra. Nuestro proveedor es una pequeña bodega de Jerez, familiar y que sigue fiel a las antiguas maneras: El Maestro Sierra. Hace poco cuando fui a aprovisionar saqué algunas fotos.
La denominación de origen de Jerez se aplica a los vinos de doble crianza de Jerez, El Puerto y Sanlúcar. Entre sus variedades destacan el fino, la manzanilla,  amontillado, oloroso, Pedro Ximénez, Palo Cortado...















El oloroso es de crianza larga, dorado oscuro, seco y con cuerpo.



















El fino es delicado, seco, dorado y ligero, entre 15 y 17 grados







Esto no tiene fin (1)














Que la belleza que amamos sea lo que hacemos.
Hay cientos de maneras de arrodillarse y besar el suelo
Rumi

Salir a caminar en esta primavera gaditana es encontrarse con un tapiz florido y multicolor.
Flores humildes, flores de poco más de un día, flores raras de ver. 
Este es un primer ramillete de las que capté en varios paseos: al inicio de camino junto al río Guadalete en Arcos, en la ladera de Cabeza Hortales ( entre Prado del rey el El Bosque) y en las marismas de Punta el Boquerón ( a la vera del caño de Sancti-Petri). De algunas flores no sé el nombre y brindo a los conocedores que aporten más información si así lo desean.
Continuará.






























Vinca















aulaga















tamarisco



















gladiolo silvestre















flores raras















la marisma en Sancti Petri















 el bello jopo es un parásito de las raíces














































miércoles, 22 de abril de 2009

El sol de azul



















La montera ( o cúpula de cristal) es como un enorme reloj de sol que traza el paso del tiempo en nuestro patio. Gracias a los pequeños cristales azules, podemos seguir el ritmo de la primavera, el verano y el otoño, cuando la elevación del sol le permite asomarse al patio y saludarnos en azul.



































La tabla original indica que la casa "se levantó de cimientos" por Francisco Javier López Maldonado y se terminó de construir en 1729



















Estos angelotes son el antiguo bocallave del siglo XVIII del portón de entrada























 

















acuarelas de Ramón Herreros enmarcaban el pozo en 2004





























martes, 21 de abril de 2009

Las rosas















La paloma torcaz viene y pregunta: "¿Donde,
Donde está el amigo?"
Con una nota, el ruiseñor
Le señala la rosa.
Una vez más ha venido la estación primaveral 
Y bajo todo surge un manatial,
Una luna que se desliza desde las sombras.
Deben quedar muchas cosas por decir porque es tarde,
pero cualquier conversación que no hayamos tenido
Esta noche, la tendremos mañana.

Rumi

















Las rosas han vuelto a florecer y a desprender su aroma en nuestra azotea. 
Así lucían hoy por la mañana y por la tarde, y también una de las buganvillas, los pensamientos o el alison.







lunes, 20 de abril de 2009

A la vera del río (1)



















Los Llanos de la Huerta desde uno de los balcones de La Casa Grande, el carril, el nuevo camino junto al río y el que sube en zig zag por la cuesta de Noriega 


Desde el hotel La Casa Grande se tiene una magnífica panorámica de la vega del río Guadalete, es decir de los Llanos de la Huerta. Es un paisaje no sólo para contemplar desde la atalaya de la Peña sino también un sitio donde se puede ir a pasear por el carril. 

Desde que vivo en Arcos además de este paseo por la vega, había recorrido varias veces, entero o por partes, el camino junto al río rodeando el pueblo. Pero era bastante frustante. El molino de La Molina, estaba en desuso y abandonado, el paso por la cuesta de Noriega estaba medio cegado y con escombros, el de debajo de la Peña daba pena. Si entrabas por La fuente del río te encontrabas con que alguien se estaba construyendo un chalé junto al camino que luego estaba cortado...

Al fin, hace cosa de un año empezaron las obras de un proyecto largamente acariciado para dotar a Arcos de un paseo a la vera del río y alrededor de esta peña que el propio Guadalete ha creado. 

Varios molinos jalonan el paso del río por Arcos, desde el este encontramos el de La Fuente del río ( o san Antón), el de La Angorrilla, el del Algarrobo el de la Molina. Como es bien sabido, tenemos la leyenda y el romance de la molinera y el corregidor que ha potenciado la relación de Arcos de la Frontera con la música y la literatura... pero de este tema hablaremos en próxima ocasión.

El otro día, estaba algo nublado y el circuito aún no está terminado, pero como no sé cuando finalizarán las obras, decidí adentrarme  y explorar por el nuevo camino una parte de cual he visto - y escuchado- crecer, bajo el balcón, mes a mes.

Fue un paseo espléndido, lleno de gratas sorpresas como la de salir desde la parte más alta de Arcos- donde está La Casa Grande-  y poder dar un paseo de una hora y media, dos o tres horas, según apetezca, y regresar caminado haciendo un circuito, ¡sin haber tenido que coger el coche!  Comprobé, que el Arcos cotidiano se nos aparece a lo largo de esta ruta cercano o distante, desde multiples perspectivas hermosas y sosegantes. Mi agradable paseo duró dos horas en total.















Así lucían los Llanos de la Huerta la semana pasada entre dos chaparrones primaverales


Salí de La Casa Grande y me dirigí bajando por la Corredera a la parte oeste del pueblo  hacia el Llano de la feria. Al final del paseo de la feria, a la izquierda, arranca un camino hacia el río. Al fondo se divisa el reconstruido molino de La Molina ( como se le conoce desde siempre en el pueblo aunque algunos le llaman de San Félix).

Se cruza el río por la zúa de La Molina y se sigue  bordeando la Peña junto al río. Los naranjales de los Llanos de la huerta, quedan a la derecha. En el primer puente  y siguiendo la ruta bajo la carretera, el nuevo camino que baja por la cuesta de Noriega ( saliendo del Murete) se une al circuito. Continúo adelante y, mirando hacia arriba, junto a san Pedro, saludo La Casa Grande. Las casas al borde la peña y san Agustín se asoman al camino.

Llego al molino de El Algarrobo - uno de los escenarios donde Antonio el bailarín, bailaba en la película El sombrero de tres picos-. De nuevo se cruza el río por la zúa y pasando bajo el puente de  piedra prosigo por el amplio meandro del Guadalete que enmarca el Barrio Bajo. 

Patos y otras aves- la ornitología no es mi fuerte- se cruzan o levantan el vuelo en el camino. Sus conversaciones y aleteos te acompañan con una deliciosa música de fondo. Aunque casi siempre Arcos está a la vista, los ruidos urbanos a mecánicos apenas se perciben. 

El único "pero" es el propio río, que debido al estancamiento de la presa apenas corre y no huele demasiado bien en esta última zona. Pero estoy convencida de que esta cuestión se solventará y estará saneada cuando las obras estén finalizadas.

Cuando desemboco en el puente de la Angorrilla, junto al molino del mismo nombre, decido terminar aquí el paseo por hoy y reservar  para un próximo día el resto del recorrido que prosigue por el molino de la Angorrilla y el molino de la Fuente del río o san Antón para subir por la ladera de la Fuente del río hasta el pueblo.  
Me encamino pues desde el Barrio Bajo hacia puerta Matrera, cruzo la antigua muralla árabe y  subiendo por las cuestas empinadas finalizo este hermoso circuito en La Casa Grande. He tardado dos horas en total, sin prisas, sacando fotos, pero sin detenerme tampoco a descansar. Un paseo reconfortante.

















El inicio del camino