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martes, 9 de junio de 2009

peonías




Una de las cosas que me sorprendieron al empezar a frecuentar la sierra de Cádiz, fue  encontrar durante unas pocas semanas, a finales de abril y principios de mayo una preciosa flor de color rosa vivo, la peonía. 

Primero fueron algunas plantas aisladas bajo un árbol o un arbusto, luego fui descubriendo algún paraje en particular donde brotaban con profusión y lo llamábamos la ruta de las peonías. Al cabo de los años, las rutas de las peonías que he encontrado son tantas que, quizás convendría decir que los bosques de la sierra  celebran la primavera calzándose finas zapatillas con relucientes bolas de color que, al abrirse, descubren un luminoso corazón dorado. 
Estas son algunas de las peonías a las que he saludado en los habituales paseos que realizamos con mi amiga Marga. 














domingo, 7 de junio de 2009

amaneceres



Algunos clientes nos envían sus impresiones de regreso a casa, otros nos escriben comentarios cariñosos en el libro de huéspedes. Agradecemos estas gentilezas y claro está que nos obsequien con sus saludos en la distancia. Esperamos que todos puedan tener buenos recuerdos de La Casa Grande aunque no nos lo hagan saber. Estos son algunos comentarios recibidos últimamente. Abrimos con dos sugestivas fotos que hizo Matthias en diciembre pasado y cerramos con las estupendas fotos que nos manda Fred Provenzano ...¡tomadas precisamente el mismo día!




Ellen Dunster de Nueva Zelanda / marzo 2009

Hi! We are home again now and have gone through our photos and decided your hotel and Arcos itself was our favourite spot. So thanks for a great holiday.

Regards Ellen.

John y Ruth Garland del Reino Unido/ mayo 2009

We have just arrived back in the UK. A note to you seemed important because our stay with you at La Casa Grande was so enjoyable and the atmosphere so wonderful. We shall never forget it. Thank you again - regards John & Ruth

Rita y Beto de Estados Unidos /abril 2009

Elena, Matias and the rest of the team,

Here is the review: http://www.slowtrav.com/spain/hotels/review.asp?n=La+Casa+Grande&s=Arcos+de+la+Frontera. There are no words to describe the wonderful ambience that you all create at Casa Grande - I only hope I have been able to relate to the reader how special Casa Grande is.

Thank you for the memories,

Rita & Beto Conde

Ekkehard Hippau de Alemania /marzo 2009

Buenas tardes, Senora Posa y Herr Franze,

nachdem meine Frau und ich nach 14 Tagen Urlaub in Andalusien nach Hause zurückgekehrt sind, scheint zwar auch in Wuppertal die Sonne (bei ca. 15 Grad), doch gehen unsere Gedanken noch oft nach Arcos de la Frontera zurück.

Wir haben uns im La Casa Grande sehr wohl gefühlt und werden gewiß einst wiederkommen, denn die Woche ging viel zu schnell vorüber.

Hasta la Vista

Ekkehard Hippauf und Renate Bosch

Wir werden das La Casa Grande auch an unsere Freunde weiterempfehlen.


Mette y Ragnar Nordlje de Noruega /abril 2009

Hi! Some weeks have passed, but we still want you to know that we appreciated the stay in your hotel very much!

The warm welcoming, - the atmosphere in the room, - and not at least the wonderful tapas meal in the sunset at your roof terrace.

And, - thanks to your personal interest in your guests: the suggestion to visit the "Fernando & Castilla"! The Norwegian owner took us for a 2 hours tour through the cellars, - we got a gorgious visit that we will never forget. - And we didn't know anything about a Norwegian owner of a sherry company before the morning we checked out from your hotel!

Great thanks for your outstanding hospitality!

Best regards,

Mette Nordlie

Fred Provenzano de Estados Unidos/diciembre 2008

Hello!.... Please feel free to use any or all of these photos on your blog or in any brochures, etc. We thoroughly enjoyed our stay at La Casa Grande, and are happy to do what we can to encourage others to also enjoy this experience.

Muchas gracias

Fred Provenzano


















domingo, 24 de mayo de 2009

Las hadas del bosque
























Con mi amiga Marga solemos ir a cada semana a caminar un poco a la aventura, a ver lo que la Sierra de Grazalema (que está a menos de media hora de La Casa Grande)  nos ofrece, a disfrutar de los senderos, las sensaciones y los horizontes que encontremos. Solemos regresar con el espíritu, el olfato, la piel y la retina rebosando de tesoros. En varios paseos por la Sierra del Pinar, en esta bendita primavera, nos hemos encontrado con unos seres muy pequeños y delicados. Marga las ha bautizado como las hadas del bosque. Nuestras hadas se mimetizan con otros seres, también pequeños y frágiles. Unas tienen raíces, aunque quizás quisieran volar y los otros vuelan pero quizás quisieran echar raíces - y son más esquivos a la cámara-. Ahí van algunas fotos para presentaros a nuestras traviesas amigas. (No soy ninguna experta en botánica pero creo que he encontrado el nombre en latín de alguna de estas orquídeas).




















ophrys lutea






































serapias vormacea ?




















ophrys...



































































estas fueron las hadas más juguetonas que encontramos y con ellas nos despedimos

















sábado, 9 de mayo de 2009

La tinaja









Las dos tinajas contemplan los Llanos de las Huertas desde las terrazas del hotel La Casa Grande en abril del 2008



Empieza el trabajo de ensamblaje,  un puzzle complicado, a finales de marzo del 2008


En abril de 2004 durante las obras para habilitar las dos habitaciones con terraza de La casa grande, los albañiles rompieron una de las antiguas tinajas de aceite que se hallaron en la casa. Fue una época difícil, dolorosa. La fractura parecía irreparable. Durante un par de años busqué con tesón quien pudiera restaurarla. En vano. Incluso un día pensé en tirarla. Pero no lo hice. Me había resignado a que esta fuera la "ruina" de esta casa de principios del XVIII. Les decía a Beatriz y a Laura, dos pilares en el cuidado cotidiano de La casa grande,- No queda tan mal¿verdad?- mientras miraba los pedazos amontonados en una de las terrazas. Pero en mi fuero interno sentía un profunda vergüenza, o pena. O una mezcla de ambas.

 Y cuando ya había aceptado que esto era así, que no tenía remedio, por azar, el año pasado, al cabo de cuatro años, alguien me dijo quién podía reparar la vasija. Al cabo de una semana la tinaja recompuesta se erguía de nuevo. En realidad yo sólo la había visto tumbada. Hace muchos años estuvo erguida pero enterrada, casi hasta el cuello, en la bodega de la casa. El valor de la tinaja estaba en su utilidad, conservar el aceite. Ahora, en su grandeza, con su porte imponente, simplemente sirve para regalo de nuestros ojos y de mi corazón. Como de costumbre, las cosas no suceden por casualidad sino en su y en nuestro momento.






Quiero acompañar esta pequeña historia con  un hermoso cuento de Las mil y una noches:


La tinaja rota 
Un pobre aguador iba cada día al manantial con sus dos tinajas colgando de los extremos de un palo que llevaba sobre los hombros. Vivía con las pocas monedas que obtenía con ello.
Una de las tinajas se agrietó, pero el aguador siguió con su diario recorrido aunque la tinaja rota llegaba con la mitad del agua.
Cierto día la tinaja le habló:
- Estoy avergonzada y te pido disculpas porque debido a mis grietas el agua se escurre y sólo obtienes conmigo la mitad de la paga que te correspondería. Sin embargo, en lugar de cambiarme por una tinaja nueva me has mantenido a tu lado.
- Hay algo que quiero mostrarte- le dijo el aguador-...fíjate en el camino.
La tinaja observó que en el lado izquierdo crecían muchas flores.
-Antes, cuando llevaba el agua hasta el pueblo- prosiguió el aguador-, recibía las mismas monedas por ambas tinajas. Pero cuando noté que te habías agrietado, vi que la tierra cobraba vida mediante el agua que perdías. No quise cambiarte, sembré semillas de flores a lo largo del camino y todos los días las has regado, durante varios años,¡Gracias a ti los colores de las flores me alegran el caminar!
Si no fueras como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear tanta belleza.













Durante la restauración la tinaja incólume observa los trabajos tras la celosía







miércoles, 22 de abril de 2009

El sol de azul



















La montera ( o cúpula de cristal) es como un enorme reloj de sol que traza el paso del tiempo en nuestro patio. Gracias a los pequeños cristales azules, podemos seguir el ritmo de la primavera, el verano y el otoño, cuando la elevación del sol le permite asomarse al patio y saludarnos en azul.



































La tabla original indica que la casa "se levantó de cimientos" por Francisco Javier López Maldonado y se terminó de construir en 1729



















Estos angelotes son el antiguo bocallave del siglo XVIII del portón de entrada























 

















acuarelas de Ramón Herreros enmarcaban el pozo en 2004